miércoles, 24 de septiembre de 2014

Todos los caminos llevan a Roma.

Empecemos por conocer algunos aspectos generales de nuestros antepasados los romanos. 
Veremos el vídeo por partes y tendréis que extraer las palabras clave e ideas principales de cada apartado.

In a text, keywords are important words  that help us understand and recall the new information.





Ahora averigüemos cómo se dicen esas mismas palabras en inglés.

Let's see how these words are in English.

Cada uno de vosotros tendréis que aportar cinco palabras en inglés relacionadas  con el contenido visto.

Add five English words from the content of the video.


jueves, 19 de junio de 2014

Venus y Adonis

                                                           Venus y Adonis




  Estaba atrapado en el interior de un tronco de un árbol de mirra. No necesitaba el vientre materno para crecer. La sabia del árbol me alimentaba. Mis miembros se alargaban y mis órganos se formaban debidamente; Pronto sería lo suficientemente fuerte para respirar y comer por mi mismo.
El árbol sintió que había llegado el momento, estaba listo para crecer. Se arqueó como si lo hubiese sacudido una violenta tormenta. La corteza se rompió y del tronco salió abundante resina. Todas las ramas se inclinaron hacia el mismo lado a la vez, el tronco cedió y se abrió lo suficiente para que yo pudiese salir.
Allí había una ninfa para ayudarme, me sacó y me apretó contra su pecho para darme calor; y me dio la bienvenida al mundo.
La ninfa cogió unas cuántas gotas de mirra y me perfumó con ellas. Cuando la ninfa regresó conmigo al lugar donde estaban sus compañeras, y les contó todo lo que sabia sobre mi.
Mi madre era una princesa que se llamaba Mirra, era hija del rey Cíniras. No veneraba a Venus no sabían porqué, pero era la única de la región que no participaba en  las procesiones organizadas en su honor, la única que no rogaba a la diosa por su corazón. Comentaron que a Venus eso no le gustó e hizo nacer un sentimiento prohibido en el corazón de Mirra, el fuego de la pasión la torturaba. Mirra había dejado de dormir, de comer, no pensaba más que en su padre; quería ser su amante. Para deshacerse de ese deseo incluso intentó quitarse la vida, pero su nodriza lo descubrió y lo impidió. De echo consiguió que tuviese encuentros con Cíniras durante 8 meses pero sin que él se diese cuenta hasta que lo descubrió a la novena noche. Él estaba furioso y avergonzado e intentó matarla, ella consiguió escapar y erraba por el bosque desgreñada, sucia y empañada de sudor cuando una de las ninfas la vio. La ninfa se dirigió a saludarla, pero entonces Mirra se puso a gritar ''¡Me doy asco a mi misma! Dioses, no permitáis que ofenda viva a los muertos. Convertidme en un ser de otro reino.''


Pasaba el tiempo y las ninfas seguían ocupándose de mi con ternura. Me qurian como un hijo. Yo crecía... Y me convertí en un hombre muy apuesto, tan apuesto que un día Venus en compañía de Cupido mientras paseaban por el cielo me vio refrescándome bajo una cascada. Su hijo cupido sin darse cuenta le había pinchado con uno de los dardos. La diosa al momento empezó a sentir como el corazón se le aceleraba, que l temblaban las manos y que su cuerpo ardía de deseo por mi.
Venus descendió majestuosamente cerca de mi, yo corrí a su encuentro y me postré delante de ella. Me dijo que me levantara. Venus estaba maravillada. Me dijo que fuese con ella a dar un paseo y yo accedí.


Venus no se alejaba de mi nunca, desde que me despertaba estaba ahí conmigo, me seguía a todas partes y cedía a todos mis caprichos. Me amaba tanto que había perdido el juicio. Me contó la historia de Hipómenes, y me hizo jurar que no cazaría nunca si no estuviera ella, pero yo no juré nada. El sol estaba bajando así que Venus se despidió de mi, y yo volví al lugar de siempre donde se encontraba el árbol del que había nacido. Me puse a dar antes de dormir, me gustaba dar paseos. Oí un gruñido, era un macho jabalí monstruoso, permanecí inmóvil pero ya me había visto, se avalanzó sobre mi. Todo ocurrió muy deprisa, saqué una flecha y apunté al animal y antes de echar a correr le disparé, y eso hizo que el animal se enfureciese más. Yo grité, y su aullido desgarrador resonó tanto que llegó hasta el cielo.
Venus lo oyó y reconoció la voz de su amado. Vio mi cuerpo lleno de sangre y se arañó el rostro de dolor. De inmediato apareció a mi lado pero yo ya estaba muerto. Me llamó y me ordenó a gritos que me despertara, pero fue en vano. Las ninfas también acudieron allí al oir mi grito. Una de ellas se acercó y le dijo a Venus que llevasen mi cuerpo al lado del árbol de mirra. Venus no accedió y veló mi cuerpo hasta el alba. Las ninfas esperaron a que ella se alejara y cuando por fin lo hizo vinieron a darme el ultimo homenaje, pero mi cuerpo ya no estaba, había brotado de el una anémona roja. Venus me había convertido en un tipo nuevo de flor.

miércoles, 11 de junio de 2014

Eco y Narciso

Andaba ya un buen rato buscando a Juno cuando la vi empapándose la cara en un estanque. Hace varios días que nos pasábamos horas y horas hablando como si fuéramos amigas de toda la vida. Lo cierto es que muchas veces ardía en deseos de contarle aunque todo era una trampa, maquinada por su esposo Júpiter, pero la atracción que sentía hacia él y su penetrante mirada hacía que siguiera adelante con el plan. 

Pensaba que todo marchaba bien, me sentía segura, puesto que la gente siempre me decía que era la reina de las cotorras y que nadie contaba historias como yo, pero esta vez fue diferente. Un día Juno vino muy furiosa al estanque donde quedábamos siempre y destapó mi traición. Le había estado entreteniendo mientras Júpiter se divertía con las ninfas. "A partir de ahora reducirás al máximo el uso de la voz" estas fueron las últimas palabras antes de marcharse y no paraban de resonar en mi cabeza. Mis cuerdas vocales  me ardían y la angustia aumentaba por momentos. Mi metamorfosis ya había comenzado. Había dejado mi cuerpo atrás para ser simplemente una presencia que deambulaba por el cielo, una presencia obligada a repetir la última palabra que los demás emitían. Sin embargo, seguía sintiéndome una persona puesto que sentía, pensaba e incluso amaba.

Desde ese momento pasaba los días y las noches en el bosque observando a cazadores, animales e incluso florecer las plantas. Lo cierto es que el tiempo pasaba y no tenía ilusión por nada, cada vez echaba de menos inventarme historias, entretener a la gente pero sobretodo hablar y decir lo que pensaba.

Nicolas Poussin (1627) Museo Nacional del Louvre
Estaba desanimada y contemplando el paisaje sin prestar mucha atención, hasta que apareció él, Narciso. Al mirarlo por primera vez me di cuenta de que era diferente a todos y sentía que cada día me iba enamorando más. Le seguía a todos lados y escuchaba y veía como rechazaba a todas. Supe que solo se quería a si mismo, pero estaba segura de que si todo fuera como antes lo enamoraría. Era muy difícil soportar tenerlo cerca y que no me viese. En cierta ocasión lo estuve buscando pero no encontraba. Triste, fui al estanque, que era el lugar donde mejor me sentía y entonces lo encontré flotando allí, ahogado. Al cabo de un tiempo, en aquel mismo lugar donde había descansado su cuerpo, había nacido una bonita flor.












     

jueves, 29 de mayo de 2014

Pigmalión

Hola soy Pigmalión y esta es mi historia. Un buen día estaba en mi casa pintando y esculpiendo como siempre. Comencé a trabajar sobre un trozo blanco de marfil hermoso y puro, y empecé a esculpir. Fui "dibujando" una silueta prácticamente perfecta, las curvas de sus caderas, sus finos y largos dedos, su expresión angelical, sus ojos dulces y serenos... , me estaba quedando realmente hermosa.

Cada día fui haciendo un trozo más de su delicado cuerpo y poco a poco fui embrujado por su fantástica belleza y, sin quererlo, me enamoré de aquella estatua de marfil. Pensaréis que estoy loco, yo también lo creia pero ella era diferente a las demás.
 
Un buen día fui al pueblo a por más material y yendo por la calle me di cuenta de que las calles estaban muy adornadas, me agaché y cogí del suelo unos pétalos para ella,  la mujer de marfil. Cuando quise darme cuenta me fijé que era el día de la diosa Venus y quise irme rápidamente a casa, cuando de repente una multitud de gente me llevó hasta la diosa Venus.

Cuando estuve frente a ella,  en su altar dije: " Venus ya conoces mi drama, oh Venus te lo suplico,  si puedes concederlo todo,  haz que sea mi esposa una mujer como la de marfil". Me quedé un rato callado y añadí: " Gracias" .

Cuando volví a casa, allí estaba ella tan radiante como siempre;  me acerqué a ella y le besé sus labios,  eran cálidos,  pensé que me estaba volviendo loco pero ella me acarició la mejilla,  me sorprendí y me puse muy contento; de la alegría la cogí de la cintura y la llevé para que pudiera ver el mar y al cabo de un rato añadí: " Mi nombre es Pigmalión" y ella con voz dulce y amplia sonrisa añadió: " Ya lo sabia".

Atalanta.



 
                                ATALANTA
 
      Mi nombre es Atalanta, la gente cree que es fácil vivir la vida que tengo, solo por mi belleza sobrenatural y mi capacidad de correr más rápido que los atletas de mi región. Pero el caso, es que no pasa un solo día sin que alguien me pida en matrimonio. Pensé que sería buena idea casarme. Pero, ¿ a quién elegir?
Voy a consultar a los dioses, pues solo ellos pueden ayudarme.
Fui al templo y me postré ante Pitia, la transmisora de los mensajes de los dioses, y le pregunté sin más preámbulos:
          - ¿Debo elegir un esposo?
          - Huye de tener esposo, Atalanta. Con todo no huirás y, viva, te verás privada de ti misma. - Me contesto Pitia.
     Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.
      ¿Qué significaba eso?
      Entonces, decidí que viviría como un ermitaño, ese es el único modo de evitar el oráculo de los dioses.
      Eché a correr, hasta llegar a la orilla de un río, en un lugar apartado. Descubrí una gruta y allí me preparé un lecho de hojas, un refugio donde viviría el resto de mis días.
       A la mañana siguiente, había un hombre moreno y barbudo que me contemplaba. Presa de la ira le dije:
           - Él que se case conmigo antes ha de vencerme en la carrera. Si ganas me casaré contigo, si pierdes, perderás tu vida. ¿Estás dispuesto a aceptar el desafío?
        Pensé que con semejante condición rechazaría mi propuesta, pero me equivoqué.
           - Nos vemos esta noche en el circo.- contestó él antes de marcharse corriendo.
    Cuando llegué al circo aquella noche, estaba lleno de gente y pretendientes esperando en la línea de salida.
Después de derrotar a estos, aparecieron más, pero de repente me llamó un forastero más joven que yo. Lo observé más detenidamente, y me di cuenta de lo guapo y esbelto que era. Me sentía desconcertada, me había enamorado perdidamente de él. Intenté detenerle, pero él se negó a mis plegarias y se dirigió a la línea de salida.
Las trompetas dieron la señal. Empecé a correr, y me situé en la cabeza de la carrera. Pero, de repente, una manzana de oro rodó a mis pies. Estaba fascinada, me paré, y la cogí y después lo volví a adelantar. Y esto, otra vez. ¡Que extraño!, ¿de dónde saldrán estás divinas manzanas?- pensé.
Atalanta e Hipómenes, Guido Reni (1620)
   Cuando vi la tercera manzana, una voz en mi cabeza me dijo:
         - Ve a por ella, te sobra tiempo... ¡Corres tan deprisa!-
  La cogí y cargé con las tres manzanas en los brazos. Me pareció que me pesaban tanto que tuve que disminuir la marcha e Hipómenes consiguió pasar la línea de meta y así hacerse mi esposo.
 Me miré las manos y las tenía vacías.
Más tarde, estuvimos paseando de la mano por el bosque,
 hasta que vimos cerca de un templo, una cueva que se
consideraba sagrada. Allí entramos para amarnos.
De repente, contemplé cómo mis dedos se
convertían en garras, mi cabello en una
espesa melena; mis hombros en paletillas,
de las que salieron unas patas musculosas y peludas.
Intenté hablar, pero de mi boca salieron rugidos.
Miré con horror a Hipómenes. Nos habíamos convertido en leones.
¿Lo estaría soñando? ¿Qué había sucedido?
De repente, lo entendí todo.
Seguía viva, pero me había visto privada de mi misma.


Fuente de Cibeles en Madrid (1782) esculpida por        Francisco Gutiérrez (figura de la diosa y el carro), Roberto Michel (los leones) y el adornista Miguel Ximénez.





Atenea: diosa de la inteligencia y de la guerra.


ATENEA



Atenea tiene diferente epítetos como por ejemplo Glaucopis, que significa de ojos brillantes. También Bulea, Poliode, Tritogenia, Partenos, Palas, Nike son algunos de ellos.
    
Atenea es hija predilecta de Zeus, nacida de su frente, completamente armada después de que se tragase a su madre. Ésta jamás se casó ni tuvo amantes, mantuvo una virginidad perpetua. Era imbatible respecto a la guerra.

Fue patrona de varias ciudades pero se volvió más conocida como patrona de Atenas y de toda la región del Ática. También protegió a muchos héroes y otras figuras míticas. Fue adorada en todas las partes de Grecia.

Calendario ático
En su honor están las Panateneas, que eran unas fiestas religiosas en Atenas. Tenían lugar el 23 y el 30 del mes de hecatombeón (primer calendario ático). Eran las más antiguas e importantes de Atenas. Hay una cada cuatro años, que duraba cuatro días más que las anuales y eran más prestigiosas y apreciadas, similares a los Juegos Olímpicos.


  El animal asociado a Atenea es la lechuza y también la serpiente. El olivo era considerado un árbol sagrado asociado a esta diosa.
Serpientes
Lechuza

Olivo












Hay una historia sobre Atenea que dice que Hefesto quería hacer el amor con la diosa por haberla ayudado a venir al mundo, pero Atenea escapa de su brazo y Hefesto eyaculó sobre el suelo, surgiendo así Erictonio, antiguo antepasado fundador de la ciudad de Atenas.



Como referente cultural de esta diosa, en Valencia tenemos  el Ateneo, situado en els Poblats Marítims, lugar de reunión donde se realizan actividades culturales ya que la diosa relaciona con la inteligencia.

lunes, 26 de mayo de 2014

ACTEÓN


ACTEÓN

  Era un célebre cazador. Me inicié en este arte gracias al centauro Quirón. Mis padres se llamaban Ariseo y Autónoe y nací en Beocia.
       
    Un día, cazando con mis perros en el bosque, cerca de una ciudad llamada Orcómeno, andando por allí y estudiando el lugar en el que iba a cazar, como de costumbre, me introduje por un camino abarrotado de ramas y grandes árboles, cuando de pronto irrumpí en el escondido lugar donde se bañaba la diosa de la caza, Diana. Ella estaba completamente desnuda y, alrededor, también desvestidas, unas ninfas la acompañaban.
        
   Quedé atrapado por la belleza de la diosa, no podía apartar la mirada de ella. Sin duda, no había ni una sola imperfección en aquel cuerpo.

   De pronto la diosa me descubrió entre las ramas y sobresaltada me salpicó en los ojos con el agua del estanque. Me restregué los ojos por la molestia del agua que entró directamente. De pronto, la diosa se cubrió rápidamente con su túnica. Ella estaba consagrada a la castidad y tras la profanación de su desnudez le desagradaba que alguien tuviese la imagen de su cuerpo desnudo.

La muerte de Acteón - Tiziano (1487- 1576)
   Desgraciado de mí, ¿qué me estaba pasando? No sabía en aquel momento que pasaba, cuando enfadada me dijo: " Ahora te está permitido contar que me has visto desnuda, si es que puedes contarlo".

   De pronto empecé a notar un dolor intenso en la cabeza, pues una protuberancia me iba saliendo a cada lado, la piel se me tensaba y los músculos de las piernas aumentaban de grosor, aparecía pelo por mi espalda que pronto se extendía por todo mi cuerpo.


    Cuando miré hacia el suelo pude ver que no eran mis piernas las que mantenían mi cuerpo en pie, sino cuatro patas, las patas de un ciervo en un bosque de caza.

Acteón. Paul Manship, 1925
    Después de aquello vi a lo lejos a mis sabuesos correr hacia mí, ¡qué alivio! -pensé. Pero mientras se acercaban, observé sus caras inquietas y jadeantes. Paré en seco y ellos se abalanzaban contra mí. Me atacaron, yo gritaba con esperanzas de que reconocieran a su amo, pero ellos seguían devorándome hasta que desgarraron mi cuerpo.
        

jueves, 20 de marzo de 2014

LA DIOSA ARTEMIS


                              ARTEMIS

 Algunos llaman Lucina, Diana, Hécate a la misma por una razón, porque asignan a una sola diosa tres facultades, la de nacer, la de tener salud y la de morir.
Artemisa era hija de Zeus y Leto,  y la hermana melliza de Apolo.
Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada de Zeus, prohibió que diera a luz en cualquier lugar donde iluminara el sol. Además, envió a la temible serpiente Pitón para que asesinará a Leto en el trance del parto.
Pero Zeus envió en viento Bóreas para que recogiera a Leto y la llevara junto a Poseidón.
Éste la llevó a su vez a la isla Ortigia y cubrió el lugar con una bóveda formada por sus olas. Allí Leto alumbró a Apolo y Artemis aferrándose a un olivo. Más tarde, la isla de Ortigia fue llamada Delos, y Apolo mató a la serpiente Pitón para vengar los sufrimientos de su madre. Según cuenta una tradición, Artemisa nació antes que su hermano y ayudó a su madre a dar a luz a Apolo.
Se decía también que Zeus transformó a Leto en una codorniz, para evitar que Hera descubriera su infidelidad.

Una historia muy conocida de Ártemis cuenta que había un valle consagrado a ella, donde había un manantial en el que solía bañarse.
En cierta ocasión, mientras allí se bañaba, Acteón llegó a aquella espesura. Tan pronto como las ninfas acompañantes de Ártemis vieron al hombre, desnudas como estaban rodearon entre ellas a la diosa ocultándola con sus cuerpos.
Ella se apartó a un lado, volvió atrás la cabeza y como no tenía a mano sus armas, echó mano a lo que tenia, el agua, regó con ella el rostro del hombre, y pronunció
estas palabras que anunciaban la inminente catástrofe:
''Ahora te está permitido contar que me has visto desnuda, si es que puedes contarlo.''
Y sin más amenazas, le puso en la cabeza unos cuernos de ciervo, le alarga el cuello, le pone las orejas de punta, cambia en pies sus manos, en largas patas sus brazos, y cubre su cuerpo de una piel moteada.
Toda su propia jauría, sin reconocerlo, lo persigue, ansiosa de botín.
En el aire suenan los ladridos. Por todas partes le acosan, y con los hocicos hundidos en su cuerpo, despedazan a su dueño bajo la apariencia de un engañoso ciervo.

Sus lugares de culto más famosos fueron la isla de Delos (su lugar de nacimiento), Braurón (en el Ática), Muniquia (cerca de Pireo) y Esparta.
Los antiguos espartanos solían dedicarle sacrificios como una de sus diosas patronas antes de emprender una campaña militar.
Hubo muchas festividades en su honor pero la mas importante es en Braurón, donde las niñas de entre 5 y 10 años vistiendo túnicas color azafrán imitaban oseznos para apaciguar a la diosa, tras la plaga que envió cuando se mató un oso.


Tenia un arco y flechas doradas. Las flechas podían causar la muerte inmediata y enfermedades a muchachas y mujeres. Artemisa obtuvo su arco y sus flechas por primera vez de los Cíclopes, tras habérselas pedido a su padre.
El carro estaba hecho de oro y tirado por cuatro ciervos de cornamenta y bridas de oro.

Como diosa de los bailes y canciones de las doncellas, es representada a veces con una lira.
Con un ciervo en las manos simboliza la caza.


Los paisajes en los que interviene es el Bosque de Diana (en Aricia) y el lago de Nemi.



Las representaciones más antiguas de Artemisa en el arte griego arcaico la retratan como ''la señora de las bestias'', una diosa alada llevando un ciervo y un leopardo en sus manos, o a veces un leopardo y un león. Esta Artemisa perdura en un santuario cercano a Esparta.
En el arte griego clásico suele ser representada como una cazadora virgen, joven, alta y delgada, llevando un vestido corto, con botas de caza, aljaba, arco y flechas. A menudo aparece en la pose de disparar, y acompañada por un perro de caza o un ciervo. Cuando se la representa como la diosa de la luna, lleva una túnica larga y a veces un velo cubriendo su cabeza. Su faceta oscura se revela en algunas vasijas pintadas, donde aparece como la diosa que trae la muerte, cuyas flechas cayeron sobre doncellas jóvenes y mujeres.
Solo en el arte postclásico se encuentran representaciones de Artemisa con la corona de la luna creciente.